El cabello en verano: lo que le conviene y lo que no

El cabello en verano: lo que le conviene y lo que no
No todos los cabellos reaccionan igual frente al sol, el viento y el mar. Te contamos todo lo que hay que saber para no cometer errores.

A todos los cabellos les gusta el sol

En dosis razonables, el sol es excelente para todo tipo de cabellos. Le aporta reflejos únicos, lo que, junto al bronceado, nos da un aire saludable y de haber pasado unas vacaciones geniales y que ningún peluquero podrá reproducir artificialmente. El sol también ayuda a que el calcio se fije mediante la vitamina D y active la circulación de miles de pequeños vasos que irrigan el cuero cabelludo. En una palabra, hace que el cabello crezca más rápido y más fuerte: si quieres dejar que tu pelo crezca, las vacaciones son el momento ideal. Pero cuidado con la sobreexposición.

La talasoterapia del cabello graso

A las que se les ponga el cabello graso con rapidez el resto del año, en general son muy felices a la orilla del mar. De golpe, el cabello está más sano, más ligero: no con el sol que hace que el cuero cabelludo transpire y estimule el sebo, sino gracias al agua del mar, a la sal y al plancton que purifican y tonifican el cuero cabelludo. El mar puede ser una auténtica fuente de juventud para los cabellos grasos, la caspa y los picores que los acompañan normalmente. Realizar gimnasia acuática puede ser beneficioso para el cabello.
  • Mientras te bañas, mete la cabeza debajo del agua y deja que el agua del mar impregne el cabello y el cuero cabelludo.
  • Otra vez bajo el agua, masajea el cuero cabelludo realizando el siguiente movimiento: coloca la yema de los dedos ligeramente separados sobre el cuero cabelludo y presiona con fuerza, realizando a la vez movimientos circulares, lo más amplios posibles y sin mover los dedos. A continuación, desplaza los dedos y vuelve a comenzar. Y ¡no te olvides respirar de vez en cuando! 
    El principio consiste en deslizar la piel del cuero cabelludo a lo largo del cráneo. Atención: masajear no significa frotar. No debes deslizar los dedos sobre la piel, sino mantenerlos fijos en un punto. 
    Si no te gusta bucear, metiendo la cabeza bajo el agua en repetidas ocasiones y realizando el masaje con la cabeza fuera del agua, se obtiene el mismo resultado.
  •  Por la noche, aclara el cabello con abundante agua o, mejor aún, lávalo con un champú muy suave. Si no lo haces, la sal se pegará a la epidermis y anulará los beneficios del agua marina. El cabello queda aparentemente menos graso pero el cuero cabelludo se cubre de un magma de sal, arena y grasa, muy perjudicial para la evacuación natural de ésta última.

¡Pobres cabellos secos!

Al cabello seco no le gusta nada, tan sólo un poco de sol para los reflejos, pero tampoco demasiado. Ya que la combinación de los rayos infrarrojos y la sal (o el cloro de la piscina) deshidrata el cuero cabelludo y lo puede dañar mucho.
Si lo analizamos con un microscopio, vemos cómo los cabellos que han sufrido agresiones estivales presentan una keratina muy particular, con una superficie irregular de escamas erizadas, cuando tendría que ser lisa. Cuando se cepilla, estas escamas se cruzan y entrecruzan haciendo que el cabello quede áspero, difícil de desenredar y las puntas abiertas. Por tanto, es muy aconsejable tomar ciertas precauciones para evitar que el cabello se debilite. 
Aunque hoy en día desconfiamos de la acción del sol sobre la piel, seguimos olvidándonos muy a menudo de la piel que forma el cuero cabelludo.  Un olvido que puede costarnos caro. 
Si la epidermis se seca y el pH del cuero cabelludo se modifica, los infrarrojos desencadenan frecuentemente estados peliculares, como cuando la piel se pela, en el mejor de los casos según Hélène Clauderer, especialista capilar.
Más grave y molesto es cuando los rayos solares en grandes dosis ralentizan la evacuación de los ácidos grasos que contiene el sebo. Estos ácidos se estancan bajo la epidermis y se transforman en seguida en toxinas que reducen y dificultan la actividad de las raíces. El cabello queda menos irrigado y corre el riesgo de afinarse, incluso de caerse varias semanas más tarde. 
El gesto adecuado
Es muy sencillo: cúbrete la cabeza cada vez que estés mucho tiempo bajo el sol, ya que ningún producto capilar previene el problema. Y si tienes tendencia a que se te caiga el pelo en otoño, puede multiplicarse por 5 como consecuencia de las imprudencias del verano. 

Protección antes y después del baño

  • Antes de bañarte, embadurna el cabello con un producto a base de un aceite vegetal: manteca de karité, aceite de jojoba, de almendras o de avellana.
  • Justo después de bañarte, aclara el cabello con abundante agua dulce. Puedes llevar una botella de agua mineral contigo.
  • Por la noche, lávate el cabello con un champú suave, especial para cabellos secos. Añade al agua del último aclarado el zumo de medio limón, que ayudará a que la keratina del cabello se alise.
S. Richou. Nuestro agradecimiento a Hélène Clauderer, especialista capilar.

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